No me digas no,
no reconozco esas dos
sílabas.
La imposibilidad de lo
posible me parece extranjera;
la posibilidad de lo
imposible me mueve a las estrellas.
Y me rehúso a creer que
no se puede.
Me niego a pensar que la
mediocridad es mi destino.
Desato mis deseos ocultos,
y los invito a volverse
realidades.
Y me dices que sueño
mucho y vivo poco,
tal vez tengas un poco de
razón, tal vez no tanto.
Pero la vida me ha
enseñado que su realidad se forja,
únicamente a base de
sueños.
Y es que aquel que pierde la capacidad de soñar,
pierde la capacidad de vivir.
Y aquel que no vive, no ama,
perdiéndose la esencia de la vida misma.
Por eso hoy me levanto despierta y no dormida.
Pongo fin a las cadenas que me atan aquí.
Abro un espacio a mi imaginación y sueño.
Construyo en mi cabeza la vida que quiero contigo.



