lunes 5 de septiembre de 2011

Soñadora

 

No me digas no,
no reconozco esas dos sílabas.
La imposibilidad de lo posible me parece extranjera;
la posibilidad de lo imposible me mueve a las estrellas.
Y me rehúso a creer que no se puede.
Me niego a pensar que la mediocridad es mi destino.
Desato mis deseos ocultos,
y los invito a volverse realidades.
Y me dices que sueño mucho y vivo poco,
tal vez tengas un poco de razón, tal vez no tanto.
Pero la vida me ha enseñado que su realidad se forja,
únicamente a base de sueños.
Y es que aquel que pierde la capacidad de soñar,
pierde la capacidad de vivir.
Y aquel que no vive, no ama,
perdiéndose la esencia de la vida misma.
Por eso hoy me levanto despierta y no dormida.
Pongo fin a las cadenas que me atan aquí.
Abro un espacio a mi imaginación y sueño.
Construyo en mi cabeza la vida que quiero contigo.

No eres tú, soy yo...




Is not you, is me… What happened was… En mis pasadas vacaciones en Filadelfia esas dos frases fueron fuente de intensas y bien pensadas conversaciones.  Entonces comenzamos a discutir las múltiples frases y excusas que usan las personas cuando quieren salir de una situación y no encuentran como. Las personas, con tal de quedar bien, se inventan una ensarta de excusas de las que luego se vuelven presos.

Voy a dar un ejemplo. Viene Prince Charming, y te conoce, te invita, se mete a tener una relación contigo. Y a los 3 meses, cuando ya te ha ilusionado lo suficiente como para auto-asustarse por estarse metiendo en una relación seria,  se inventa esta única situación existencial que le requiere tiempo a solas para poder encontrar una solución que le permita reencontrarse con el yo interior que se le perdió.  Este es el síndrome del no eres tu, soy yo.  Por que el tipo fue lo suficientemente macho como para invitarte, conocerte e ilusionarte, pero no tiene el coraje suficiente para decirte que ya no quiere estar contigo, o que consiguió lo único que quería y ya es hora de buscarse otra fuente generadora de curiosidad.

Entonces resulta que tiene problemas, que la luz esta muy cara, que la recesion lo esta llevando al borde de la locura, que el perro tiene una enfermedad terminal que requiere que esté 24 horas al día al pie de su cama. En fin, comienza su imaginación a crear estas únicas situaciones que lo hacen requerir aislarse a reencontrarse con su propia existencia.  Y entonces te invita a cenar, te lleva a un restaurante caro, por el aquel de que ya se siente lo suficientemente culpable, y comienza su bien pensada e imaginada disertación.

Y el cuento queda mas o menos así: “Quiero que sepas que nunca había conocido una mujer como tu, lamento tanto haberte conocido ahora y no en otro momento, quiero decirte que ha sido un privilegio conocerte, sin embargo, y no te lo tomes personal, en este momento necesito ocuparme de mis cosas. Por que mi prioridad ahora no es tener una relación, no puede serlo cuando me he cuestionado hasta mi propia existencia.”  Y continúa 45 minutos más diciéndote una ensarta de pendejadas en un intento por convencerte realmente que es un buen tipo que solo no quiere hacerte daño con sus necesidades especiales de espacio.  Y entonces ordena una botella de vino francés, de esos aprobados por el Vaticano, en un intento por ajumarse y olvidar el hecho de que esta haciendo el ridículo por intentar tapar con babosadas el hecho de que ya no te quiere a su lado.

Lo peor de esta situación no es la necesidad de espacio, es el hecho de inventarse una mentira para no quedar como un cabron.  Seria mucho mas fácil que solamente te dijeran que no era lo que esperaba, que las cosas se tienen que terminar y que gracias por lo bailado. Pero no, tras de que te hicieron perder miserablemente el tiempo, te tiran encima la carga emocional de no saber que carajo pasó.  Y si el tipo es lo suficientemente insensible, es capaz que te dice que “eres una mujer inteligente y que se supone que lo entiendas perfectamente”.

Puede que en esto último sea en lo único que el tipo tenga la razón.  Amiga que me lees, cuando un hombre te pide espacio, déjalo en su espacio y vete tu a vivir la vida que te mereces vivir.  Si para un hombre cualquier otra cosa es una prioridad, mándalo al carajo, por que la realidad del caso es que no le interesas, no le importa y no quiere estar contigo. En consecuencias, no te merece.  Cuando un hombre te pide espacio, dale las gracias por evitarte la desgracia de tener que perder el tiempo al lado de una persona que no sabe apreciar el ser humano espectacular que eres.  Por que cuando un hombre tiene verdadero interés, no hay nada que lo haga separarse de tu lado.

El miércoles aprendí que cuando un hombre quiere estar con uno, no inventa excusas, no antepone prioridades si no que logra armonizar las cosas que verdaderamente quiere en su vida y las hace funcionar al unísono. Por que para estar juntos solo hay que desear estar juntos. Por que hombre que quiere algo con una mujer, no le pide espacio, la lleva a su espacio. Mujer, se inteligente, cuando un hombre te diga “no eres tu, soy yo”, dile que nunca antes había dicho algo tan cierto.  Y vete a vivir la vida feliz y plena que te mereces vivir. Por que los triunfadores caminan adelante en busca del amor, mientras los infelices se quedan moqueando en su espacio.  Gracias a la vida, por darme las herramientas para vivir la vida que quiero y merezco vivir, gracias a  Dios por quitarme la venda de los ojos, gracias a Dios por permitirme experimentar la verdad. Por que la verdad nos hace fuertes, la verdad nos engrandece. Ahora, a vivir lo próximo, a encontrar lo próximo, a amar lo próximo. Y como diría una amiga, el tipo se lo perdió, se lo perdió, se lo perdió.


sábado 3 de septiembre de 2011

El y Ella


Ella hace con él lo que quiere, lo mira, lo besa; lo desarma. Ella se viste de seducción para atraparlo entre sus brazos y no dejarlo ser. Así ha sido siempre, desde el comienzo, desde que él vivía libre caminando por la vida y en un tropezar se encontró con ella, perdiendo la libertad de su corazón para siempre. Y se encontraron, y ella lo domina con su cara disfrazada de ingenuidad. Y él, él se deja tranquilo, se hace suyo en cada paso, en cada suspiro, en cada palpitar de su corazón.

Y la fuerza que lo arrastra es el olor de ella, las manos de ella, el cuerpo de ella. Y en la cabeza de él no cabe otro pensamiento que no sea ella. Y se levanta cada mañana buscando llenar sus vacíos con su presencia, que al final se vuelve todo; que al final tan sólo es nada.

Y cuando la carne le puede a la arrogancia de ella y al orgullo de él, los cuerpos se unen en un abrazo etéreo y orgásmico a la misma vez. Y se poseen con miedo ella, con pasión él, y al final de la jornada azarosa sólo les queda el vacío de la ausencia de ella, de la permanencia de él
.

domingo 14 de agosto de 2011

El amor de Dios trasciende el género humano.



Hoy domingo fui a misa de 7:00am, y durante la homilía el sacerdote nos invitaba ha adquirir El Visitante, el periódico semanal de la Iglesia Católica en Puerto Rico. Y aunque el sacerdote ofrece semanalmente a la feligresía el consabido semanario, ésta semana lo mercadeó con un énfasis adicional. Pero para poder llegar al ofrecimiento del semanario católico, es menester que comience hablando sobre una noticia que perturbó al país iniciando la semana pasada.

¿Quién en Puerto Rico no conoce el Dr. Vargas Vidot? El Dr. Vargas es un profesional de la salud que ha dedicado gran parte de su vida al servicio de los demás. El Dr. Vargas ha encarnado una de las virtudes más hermosas de Jesucristo: el servicio y amor desinteresado al prójimo. El Dr. Vargas literalmente se mete donde nadie se atreve a ir, incluso la Policía. Y todos en la calle lo aman, lo quieren, lo respetan: lo esperan.

Y es que los viernes, en medio de la noche, mientras la mayor parte de nosotros descansa y otros tantos “hanguean” en los clubes de moda, el Dr. Vargas sale a la calle, en la obscuridad, con su Iniciativa Comunitaria. Se agrupan hombres y mujeres llenos de amor, abordan sus máquinas de acero y se dirigen a donde están ellos: los hombres y mujeres de la calle. Y durante su recorrido, Iniciativa Comunitaria sana heridas, cura enfermos, entrega condones, intercambia jeringuillas, reparte comida, entrega café y medicinas a aquellos que han sido olvidados por todos.

Sin embargo, la envidia, el rencor y el deseo de dañar tocaron ésta semana al Dr. Vargas y su Iniciativa Comunitaria. Y el pueblo se indignó, se ofendió se sublevó en contra de los detractores de este ser humano tan lleno de amor. Y repudiamos la saña y la mentira con la que atacaron la integridad de éste hombre que se ha entregado incondicionalmente al servicio de los demás. Y defendimos como propio a éste hombre que ha trascendido los límites de las fronteras territoriales de Puerto Rico, y se ha entregado en servicio al mundo entero.

Y te preguntarás ¿qué tiene que ver el Dr. Vargas con el sermón del cura de Cabo Rojo? A eso vamos. Esta mañana, el sacerdote nos pedía que auspiciáramos El Visitante y leyéremos un artículo que hablaba de la repartición de fondos a entidades benéficas. Para motivarnos, el sacerdote nos decía que había un artículo que destacaba la ironía de que entidades dedicadas al cuidado de caballos recibían más fondos comunitarios que la propia Iniciativa Comunitaria del Dr. Vargas Vidot. Como es posible, decía el sacerdote, que los caballos tengan más importancia, y fondos, que los seres humanos. Es aquí que me comienza el coraje.

Los seres humanos nos diferenciamos de los animales en el libre albedrío. Un ser humano elije reproducirse, los animales lo hace por instinto. Los seres humanos elijen; escogen inyectarse heroína, cocaína, fumar crack, hacerse alcohólicos y practicar el sexo sin protección. Los animales, por el contrario, no elijen sus dueños, no escogen nacer y no pueden denunciar verbalmente el abuso, el maltrato y la negligencia a la cual muchas veces son sometidos. Es por eso que dependen de seres humanos que, como San Francisco de Asís, les amen, protejan y defiendan incondicionalmente.

Cuando el Señor nos creo, nos creó desde el amor y todo fue perfecto. El ser humano, desde el inicio de los tiempos, se ha dejado corromper por el enemigo lacerando así el propósito de la creación. Al igual que los seres humanos, los animales fueron creados por la obra y la gracia de Dios, por eso venimos obligados a cuidarlos, protegerlos y amarlos. Estas obligaciones aumentan ante el hecho que ellos no pueden hacerlo por sí mismos.

Es por esto mis amigos que hoy difiero del sacerdote, no creo que violentemos la dignidad humana dando ayudas económicas a entidades que cuidan, protegen y abogan por los derechos de los animales. No se viola la dignidad humana cuando patrocinamos entidades sin fines de lucro que cuidan de toda la creación de Dios.

Hace un año atrás hubo un recogido nacional de fondos para Iniciativa Comunitaria. Como parte de las gestiones mediáticas para promover la donación a dicha institución, El Nuevo Día publicó varias de las obras encomiables que realiza dicha organización. En una de las historias, detallaban como el Dr. Vargas Vidot y su equipo de trabajo cuidaban y alimentaban a varios deambulates que se agrupaban debajo de los elevados que conectan la 65 de Infantería con el municipio de Trujillo Alto. La foto que acompañaba la historia mostraba a un hombre sin casa ni dinero acompañado por su mascota “Blackie”. Aquel hombre no tenía nada, sin embargo compartía todo con “Blackie”. Desde la humildad y la escasez, éste hombre nos enseña a amar y honrar toda la obra de Dios.

Amigo que me lees, demos de nuestro tiempo, amor y dinero a los más necesitados, esto incluye hombres, mujeres, niños y animales. Es nuestra obligación como ciudadanos de ésta orbe que llamamos Tierra el cuidar de todo lo vivo que habita en ella. Comencemos hoy, el tiempo es ahora.




PD. Si mis palabras te mueven, agradeceré hagas una donación al Santuario de Animales San Francisco de Asís en Cabo Rojo. Para más información, visita la página de internet www.sasfapr.org.



sábado 13 de agosto de 2011

de Privacidad y redes Sociales...



Vivimos en la era de la opinión, de la libertad de expresión y de lo que yo llamo “entrometimiento colectivo”. Me he dado cuenta que hoy en día vivimos más pendientes a lo que pasa en casa del vecino que a las ocurrencias de nuestro propio hogar. Y la situación se complica en demasía con esto de las redes sociales. Escribimos algo en “Facebook” o en “Twitter”, y en menos de 1 segundo tenemos 20 comentarios de personas que piensan que porque subimos nuestros pensamientos a la cibernia, están en todo su derecho de escribir lo que les de la gana. Y aunque soy fiel defensora de la libertad de expresión, me parece que cada cosa que subimos al Internet no debe ser motivo de comentario.

Antes al menos teníamos que esperar llegar a la casa para poder navegar el Internet, pero ahora con esto de los teléfonos inteligentes, tenemos acceso ilimitado al resto del mundo con el simple hundimiento de una tecla telefónica. Y en un abrir y cerrar de ojos, en pos del modernizo, hemos sucumbido a la liberación del verbo, y a la adulteración de la privacidad. Y si bien es cierto que renunciamos a la privacidad cada vez que oprimimos la tecla de enviar, no es menos cierto que con dicho acto no estamos dando licencia al mundo entero para acribillar de estupideces nuestros pensamientos. En pos del bien común debería de existir un balance.

Creo que sigo siendo a la antigua, los trapos sucios se limpian en casa y la humanidad: que se quede con las ganas de saber que es lo que pasa.

martes 12 de julio de 2011

Kayla: "Tú eres un privilegio"...



Hace un par de años salía con éste hombre que con sólo mirarme me elevaba los pies de la tierra. Era una sensación bien extraña porque era una especie de masoquismo auto-infringido. Y convergían en él la lucha y la pasión , corrían paralelamente en sus arterias el odio y el amor. Pero como toda relación desbocada, terminó más rápido de cómo empezó y me dejó únicamente una estela de dolor y cientos de entradas de blog que escribí como parte de mi proceso de sanación.

Hoy, en medio de mi más reciente introspección sobre mi vida sentimental, éste hombre --que ustedes conocieron bien a través de los escritos que incansablemente publiqué en su honor en este espacio--me vino a la cabeza. Resucité su recuerdo aventado al rincón del olvido, sólo para recuperar la única verdad de las palabras que me regalara. Hoy, exactamente dos años después, me di cuenta que este hombre si me dijo cuatro palabras verdaderas. Kayla, me decía, “tú eres un privilegio”. Y todavía retumban en mí esas palabras y el dolor de que quien me las dijo es la persona que más dolor me ha causado.

“Tú eres un privilegio”, me decía, mientras con sus actos carnales me hacía el corazón pedazos. Pero hoy, que me encuentro a la orilla de un camino que sólo conduce al abismo, reconozco que el tipo tenía razón: “yo soy un privilegio”.

Y me recrimino por las veces que me he olvidado de eso y he permitido que terceras personas atropellen mi corazón, mi amor propio y mi autoestima. Me recrimino por las veces que me vendo más barata que eso. Me recrimino cada vez que me entrego en cuerpo y alma a alguien que no piensa igual que ese hombre que en su estupidez decía cuatro palabras reales. Me recrimino además por no haberle creído a tiempo la declaración gigante que hacía con sus cuatro sabias palabras.

Y soy un privilegio, lo sé, me he dado cuenta de eso con el pasar de estos dos años. Soy una mujer valiente, poderosa y valiosa, soy una mujer valiente, confiada, honesta y abundante. Pero a veces me envuelvo en la idiotez ajena y me minimizo. A veces transo por menos de lo que soy, a veces simplemente me pongo en manos de quien no se lo merece. Y me pasa en todos los ámbitos, pero el punto cardinal está en que soy yo la que lo permito. Es entonces cuando tengo que recurrir al recuerdo de una persona cuya presencia duele, para volver a recuperar la verdad de que soy un privilegio.

Y quien no sepa apreciar el privilegio que soy no merece ser mi amigo. Porque parte de querer a otra persona es aceptarla en su grandeza y yo, más que grande, soy inmensa.

Hoy tuve que recuperar el dolor del pasado para caer en cuenta de la realidad del presente. Ya no me elevas los pies de la tierra, pero la verdad de tus palabras me hace indeleble.

Buscando tu misión...



En ésta vida todos venimos con una misión, es nuestra responsabilidad averiguar cuál es y ejecutarla. Una vida sin misión, sin propósito, es una vida fútil.

Fuimos creados para crear, crear vida, crear amor, crear paz. Es por eso que en nuestra misión creadora, que fluye paralelamente con la creación universal, debemos procurar construir; no destruir.

A veces destruimos conscientemente, a veces destruimos de manera inconsciente. Es nuestro deber examinar nuestra vida y accesar esas maneras de ser que nos permitirán edificar positivamente en nuestras vidas y en la vida de los demás. No nos está permitido destruir.

No podemos ser egoístas. Sí bien es cierto que no podemos abandonarnos y que debemos perseguir la felicidad personal, no se nos está permitido atropellar, herir y amarrar a otros en nuestro intento por alcanzar esa felicidad personal. No es posible tampoco condicionar nuestra felicidad a actuaciones de personas externas a nosotros mismos. Tú felicidad no depende de tus padres, de tu pareja o de tus hijos. Tu felicidad depende única y exclusivamente de ti.

Vamos a tropezar con personas y situaciones que nos causaran dolor, pero ese no ha de ser el fin del mundo. Siempre que caigamos, si queremos, habremos de levantarnos, es ley de vida.

No te ciegues en cosas que no pueden ni habrán de ser para ti. No te obsesiones con aquello que no puede ser. Por todo lo demás: lucha. Nunca se ha escrito nada de los cobardes y, el miedo y los límites no dejan nada productivo en tu vida ni en la vida de las personas que tocas con tu ejemplo y testimonio.

Hoy te invito a desatarte de las cuerdas que te amarran a una vida sin sentido, sin amor y sin alegría. Suelta todo lo que no te funciona y busca lo que si te funciona. Busca el trabajo que te haga feliz, la relación amorosa que te haga feliz, las amistades que te hagan feliz. No te conformes con menos de lo que sinceramente entiendes mereces. No le hagas daño a aquellos que te brinden amor, no juzgues a aquellos que te causan dolor. Cada acto, y cada persona en tu vida tienen una razón de ser.

Pero sobre todo, te invito a encontrar tu misión. Te sentirás muy feliz cuando descubras tu propósito de vida y lo ejecutes. Porque todos tenemos derecho a vivir la vida que merecemos, eso mis amigos no es negociable. Los veo en el camino.